Nueva Facultad de Medicina de Badajoz

Concurso

Primer Premio / First Prize

Convocado por

Junta de Extremadura

Constructora

Ferrovial

Fecha

2018 - 2023

Premio

Seleccionado CSCAE, Premio HYSPALIT en categoría Industrialización 

Puesto que la facultad ha de tener una relación de funcionamiento con el hospital se ha cuidado especialmente la volumetría del nuevo edificio respecto del mismo. El volumen propuesto se fragmenta evitando la construcción de grandes pantallas que entren en conflicto con la gran masa de nueve plantas de altura que configura el hospital. 

Se pretende que a partir de parámetros de sostenibilidad y con la orientación óptima el edificio adquiera una significación visual adecuada a la importante función que la facultad de medicina ha de tener en el campus universitario como edificio público.

Así, el conjunto se podría explicar como un zócalo en planta baja sobre el que se asienta una pastilla horizontal de tres plantas que contiene las aulas. De este modo, mientras el zócalo responde en su diferenciación formal a la diversidad de funciones que contiene, el cuerpo superior se proyecta como una construcción modular y sistemática que aporta un alto grado de flexibilidad al aulario. La forma zigzagueante del zócalo facilita especializar los espacios exteriores: identificar los puntos de entrada, generar rincones ajardinados al sur y facilitar porches al exterior. En el espacio de parcela que no queda ocupado por la edificación y tampoco por el aparcamiento, se propone un jardín.

El proyecto para la nueva facultad de medicina está planteado en dos fases: una primera que contiene las aulas, el área de dirección y servicios comunes como salón de actos, sala de grados, biblioteca, cafetería, etc., y una segunda dedicada al área departamental. Sin embargo, no cabe duda sobre la necesidad de que ambas fases respondan a una idea de unidad tanto en los criterios estrictamente funcionales como en los más generales relacionados con lo arquitectónico. 

Para conseguir la integración entre ambas fases proponemos una torre departamental para la FASE 2, como un fragmento más que complementa la singularidad volumétrica del zócalo sobre el que se asienta el aulario. El volumen de departamentos -vertical- complementa así a los volúmenes del zócalo -horizontales- vinculados todos ellos por una materialidad equivalente, para la consecución de un conjunto unitario.

Arquitectos Alberto Martínez Castillo, Beatriz Matos Castaño Aparejador Alberto López Díez Colaboradores Jaime Rodríguez-Vigil, Begoña Torreira, Álvaro Parra Estructura e Ingeniería BAC Engineering Consultancy Group Maqueta Controlmad (Diego Cuevas) Fotografías Ana Matos

Puesto que la facultad ha de tener una relación de funcionamiento con el hospital se ha cuidado especialmente la volumetría del nuevo edificio respecto del mismo. El volumen propuesto se fragmenta evitando la construcción de grandes pantallas que entren en conflicto con la gran masa de nueve plantas de altura que configura el hospital. 

Se pretende que a partir de parámetros de sostenibilidad y con la orientación óptima el edificio adquiera una significación visual adecuada a la importante función que la facultad de medicina ha de tener en el campus universitario como edificio público.

Así, el conjunto se podría explicar como un zócalo en planta baja sobre el que se asienta una pastilla horizontal de tres plantas que contiene las aulas. De este modo, mientras el zócalo responde en su diferenciación formal a la diversidad de funciones que contiene, el cuerpo superior se proyecta como una construcción modular y sistemática que aporta un alto grado de flexibilidad al aulario. La forma zigzagueante del zócalo facilita especializar los espacios exteriores: identificar los puntos de entrada, generar rincones ajardinados al sur y facilitar porches al exterior. En el espacio de parcela que no queda ocupado por la edificación y tampoco por el aparcamiento, se propone un jardín.

El proyecto para la nueva facultad de medicina está planteado en dos fases: una primera que contiene las aulas, el área de dirección y servicios comunes como salón de actos, sala de grados, biblioteca, cafetería, etc., y una segunda dedicada al área departamental. Sin embargo, no cabe duda sobre la necesidad de que ambas fases respondan a una idea de unidad tanto en los criterios estrictamente funcionales como en los más generales relacionados con lo arquitectónico. 

Para conseguir la integración entre ambas fases proponemos una torre departamental para la FASE 2, como un fragmento más que complementa la singularidad volumétrica del zócalo sobre el que se asienta el aulario. El volumen de departamentos -vertical- complementa así a los volúmenes del zócalo -horizontales- vinculados todos ellos por una materialidad equivalente, para la consecución de un conjunto unitario.

Arquitectos Alberto Martínez Castillo, Beatriz Matos Castaño Aparejador Alberto López Díez Colaboradores Jaime Rodríguez-Vigil, Begoña Torreira, Álvaro Parra Estructura e Ingeniería BAC Engineering Consultancy Group Maqueta Controlmad (Diego Cuevas) Fotografías Ana Matos