Concurso para Facultad de Ciencias de Salud de Talavera de la Reina

Convocado por

Universidad de Castilla-La Mancha

Fecha

2025

Nuestra propuesta para la Facultad de Ciencia de la Salud de Talavera de la Reina parte de la idea de construir una arquitectura capaz de ordenar y transformar un entorno complejo, asumiendo las huellas que han sido trazadas. 

Las distintas escalas edificadas que confluyen en el solar requieren de una respuesta matizada que ayude a construir transiciones entre la ciudad existente y la transformada al introducir este nuevo programa. La pieza que proponemos no agota el volumen máximo permitido, sino que intenta mostrarse humilde y generosa desde una escala controlada y, como la ciudad, diversa. De esta manera, el volumen se ajusta al contexto reduciendo su altura hacia el norte -donde se sitúan viviendas unifamiliares- y creciendo hacia el sur en diálogo con las avenidas principales y el imponente volumen del Hospital.

El orden del proyecto nace de una pauta estructural de crujías de 5 metros, que permite organizar el programa dentro de un volumen compacto pero poroso. Compacto, para expresar claridad institucional, autonomía y orden en el entorno; poroso, para introducir vacíos, patios y espacios de encuentro que domestican las grandes dimensiones de circulaciones y programas. El gran vestíbulo vertical, con su escalera libre, se convierte en el corazón del edificio, en busca de luz y nuevas perspectivas y programas.

El volumen se apoya en el terreno mediante dos piezas: al sur, el acceso principal, que se abre hacia una pequeña plaza; y al norte, el Policlínico, con entrada independiente y próximo al acceso a consultas del Hospital. Ambas piezas, se significan en su materialidad: una cerámica brillante de tono añil y actúa como signo urbano en un entorno heterogéneo.

Ocupamos por completo la huella de 125 x 25 m para desarrollar un volumen bajo, más cercano y relacionado con su entorno inmediato, liberando en planta baja una plaza cubierta que puede funcionar como aparcamiento o como espacio de eventos. La estructura se resuelve con pórticos industrializados que hacen del orden constructivo una razón material y permiten alcanzar altos estándares de sostenibilidad y circularidad. Sobre este sistema se disponen dos plementos: un cerramiento interior de vidrio que garantiza estanqueidad y aislamiento, y una piel exterior de lamas motorizadas que regula el soleamiento estacional y actúa como sencilla máquina termodinámica, construyendo una presencia cambiante del edificio en el contexto.

Arquitectos Matos Castillo Arquitectos (Alberto M. Castillo, Beatriz Matos) + Néstor Montenegro + Javier Mosquera Colaboradores Jaime Rodríguez-Vigil, Sara González Peregrina Infografías Supernova Visual

Nuestra propuesta para la Facultad de Ciencia de la Salud de Talavera de la Reina parte de la idea de construir una arquitectura capaz de ordenar y transformar un entorno complejo, asumiendo las huellas que han sido trazadas. 

Las distintas escalas edificadas que confluyen en el solar requieren de una respuesta matizada que ayude a construir transiciones entre la ciudad existente y la transformada al introducir este nuevo programa. La pieza que proponemos no agota el volumen máximo permitido, sino que intenta mostrarse humilde y generosa desde una escala controlada y, como la ciudad, diversa. De esta manera, el volumen se ajusta al contexto reduciendo su altura hacia el norte -donde se sitúan viviendas unifamiliares- y creciendo hacia el sur en diálogo con las avenidas principales y el imponente volumen del Hospital.

El orden del proyecto nace de una pauta estructural de crujías de 5 metros, que permite organizar el programa dentro de un volumen compacto pero poroso. Compacto, para expresar claridad institucional, autonomía y orden en el entorno; poroso, para introducir vacíos, patios y espacios de encuentro que domestican las grandes dimensiones de circulaciones y programas. El gran vestíbulo vertical, con su escalera libre, se convierte en el corazón del edificio, en busca de luz y nuevas perspectivas y programas.

El volumen se apoya en el terreno mediante dos piezas: al sur, el acceso principal, que se abre hacia una pequeña plaza; y al norte, el Policlínico, con entrada independiente y próximo al acceso a consultas del Hospital. Ambas piezas, se significan en su materialidad: una cerámica brillante de tono añil y actúa como signo urbano en un entorno heterogéneo.

Ocupamos por completo la huella de 125 x 25 m para desarrollar un volumen bajo, más cercano y relacionado con su entorno inmediato, liberando en planta baja una plaza cubierta que puede funcionar como aparcamiento o como espacio de eventos. La estructura se resuelve con pórticos industrializados que hacen del orden constructivo una razón material y permiten alcanzar altos estándares de sostenibilidad y circularidad. Sobre este sistema se disponen dos plementos: un cerramiento interior de vidrio que garantiza estanqueidad y aislamiento, y una piel exterior de lamas motorizadas que regula el soleamiento estacional y actúa como sencilla máquina termodinámica, construyendo una presencia cambiante del edificio en el contexto.

Arquitectos Matos Castillo Arquitectos (Alberto M. Castillo, Beatriz Matos) + Néstor Montenegro + Javier Mosquera Colaboradores Jaime Rodríguez-Vigil, Sara González Peregrina Infografías Supernova Visual